En los últimos seis años (2005-2010) el incremento de ingresos hospitalarios en 110 hospitales españoles de personas mayores de 80 años ha sido del 33% y sigue en aumento a pesar de los nuevos dispositivos alternativos a la hospitalización convencional como el hospital de día y la atención domiciliaria para atender a este perfil de paciente frágil[1] .
Actualmente se ganan 3 años de vida por cada diez transcurridos, dicen los científicos y demógrafos [2] . Y eso sin ningún gran descubrimiento o tratamiento milagroso que prolongue la vida. No resulta interesante vivir más si no se tiene un buen estado físico. Socialmente tampoco es posible que las generaciones más jóvenes cuiden de tantas personas mayores, ni nuestro sistema de pensiones y de salud está concebido para esta situación, así que habrá que prever una estructura social nueva y repensar el estado del bienestar.
Ante el avance de las enfermedades crónicas es necesario complementar el sistema actual de rescate con uno que razone en términos de cuidar y de curar, uno que ofrezca continuidad de cuidados a lo largo de una vida, con el potencial añadido de prevenir hospitalizaciones innecesarias y reducir costes.
La probabilidad de tener un reingreso, relacionado, urgente antes de 30 días, es un +9% superior en los pacientes mayores de 80 años si ajustamos por los factores como sexo, diagnóstico principal, diagnóstico secundario, procedimiento (tanto terapéuticos como diagnósticos) y variables estructurales del hospital como el nivel. De los 110 hospitales analizados, se observan valores extremos desde un -67% menos reingresos observados que los esperados (ajustando por las variables mencionadas anteriormente) hasta un exceso del +161%. Este resultado hace pensar que existe una gran variabilidad en la capacidad resolutiva de cada hospital según sus dispositivos de alternativas a la hospitalización convencional y puede afectar a los criterios de ingreso[1] .
Es necesario cambiar ciertos conceptos de gestión y de liderazgo y no será posible mejorar el sistema enfocándose sólo en el rendimiento interno de las organizaciones asistenciales. La mejora de la coordinación entre ellas es aún más importante. La atención primaria, los hospitales y los servicios sociales son interdependientes, por lo que es necesario encontrar formas de gestión más colaborativas y coordinadas entre sí. Es en esa colaboración en la que se encuentran las mejoras para los enfermos crónicos y en la que se identifican los márgenes de eficiencia que permitirán lograr la sostenibilidad del sistema de salud.
En IASIST a través del contacto con numerosos proveedores de salud y del análisis de grandes bases de datos y resultados, hemos comprobado que se está iniciando una corriente de opinión para promover el cambio de mentalidad de los profesionales de la salud formados en una medicina y cuidados de rescate para afrontar la atención a la cronicidad. Algunos hospitales ya disponen de atención específica al enfermo frágil a través de unidades de corta estancia, atención domiciliaria y una solida coordinación con la atención primaria de salud.
En un futuro cercano, será necesario dejar de gestionar estructuras y aprender a gestionar sistemas integrados de salud, especialmente en el ámbito local.
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